El arte de decir bien lo que queremos: la importancia de la comunicación asertiva para cuidar nuestra salud mental

5 claves para decir bien lo que queremos

5 claves para decir bien lo que queremos

¿Cuántas veces has salido de una conversación pensando: «No era eso lo que quería decir»? ¿O has aceptado algo que en realidad no querías por miedo a molestar, generar un conflicto o decepcionar a otra persona?

La comunicación es una de las herramientas más poderosas que tenemos para construir relaciones sanas, resolver conflictos y proteger nuestro bienestar emocional. Sin embargo, pocas habilidades resultan tan complejas como expresar con claridad lo que pensamos, sentimos y necesitamos.

En una entrevista publicada en Muy Segura, María Jesús Álava Reyes reflexiona sobre esta cuestión y recuerda una idea fundamental: decir bien lo que queremos no consiste únicamente en hablar, sino en hacerlo con respeto, empatía y autenticidad. Saber comunicarnos adecuadamente mejora nuestras relaciones personales, familiares y profesionales, además de convertirse en un importante factor de protección para la salud mental.

Comunicar no es solo hablar

Muchas personas creen que comunicarse consiste simplemente en transmitir información, sin embargo, desde la psicología sabemos que comunicar implica mucho más, cada conversación transmite emociones, necesidades, expectativas, valores y formas de entender el mundo, por eso, dos personas pueden utilizar exactamente las mismas palabras y generar efectos completamente diferentes. No solo importa qué decimos, también importa cómo lo decimos, cuándo lo hacemos, qué tono utilizamos y si realmente escuchamos al otro.

Una comunicación eficaz requiere equilibrio entre expresar nuestras propias necesidades y respetar las de quienes nos rodean.

El miedo a decir lo que pensamos

Uno de los grandes obstáculos para una buena comunicación es el miedo, miedo a ser rechazados, al conflicto, a parecer egoístas, a decepcionar… Como consecuencia, muchas personas optan por callar aquello que sienten. Dicen «sí» cuando desean decir «no», acumulan malestar durante semanas o meses, evitan conversaciones importantes y, finalmente, terminan explotando cuando la situación ya resulta difícil de controlar.

Paradójicamente, aquello que intentaban evitar acaba produciéndose precisamente por no haber expresado a tiempo lo que necesitaban.

La asertividad: el equilibrio entre callar y atacar

Ser asertivo significa expresar nuestras opiniones, emociones y necesidades de forma clara, respetuosa y firme, sin agredir a los demás ni renunciar a nuestros propios derechos, no se trata de imponer, tampoco de ceder siempre. La comunicación asertiva busca encontrar un punto de equilibrio donde ambas personas puedan sentirse escuchadas. Las personas asertivas:

  • Expresan lo que piensan sin agresividad.
  • Saben decir «no» cuando es necesario.
  • Escuchan activamente.
  • Respetan opiniones diferentes.
  • Defienden sus límites sin sentirse culpables.

Esta forma de comunicarse fortalece las relaciones y reduce gran parte de los conflictos cotidianos.

Comunicar no es solo hablar

Escuchar también forma parte de comunicar

En ocasiones estamos tan preocupados por responder que olvidamos escuchar. La escucha activa implica prestar atención no solo a las palabras, sino también a las emociones que hay detrás del mensaje. Escuchar supone:

  • No interrumpir constantemente.
  • Evitar preparar mentalmente nuestra respuesta mientras el otro habla.
  • Mostrar interés genuino.
  • Intentar comprender antes de juzgar.

Cuando una persona se siente escuchada, disminuye automáticamente su necesidad de defenderse.

Y eso facilita enormemente el diálogo.

Elegir bien las palabras

Las palabras pueden acercarnos, pero también pueden herir profundamente. Un comentario impulsivo, una crítica desproporcionada o una descalificación pueden dejar una huella emocional que perdure durante mucho tiempo, por eso resulta tan importante aprender a expresar el desacuerdo sin atacar a la persona. No es lo mismo decir:

«Nunca haces nada bien.»

Que afirmar:

«Esta situación me ha hecho sentir decepcionado y me gustaría que buscáramos otra forma de resolverla.»

El contenido puede ser parecido, el impacto emocional es completamente distinto.

Comunicar desde la emoción… pero sin dejarnos dominar por ella

Todos experimentamos enfado, tristeza o frustración, el problema aparece cuando dejamos que esas emociones sean quienes hablen por nosotros. Una de las claves de la inteligencia emocional consiste precisamente en aprender a hacer una pausa antes de responder, respirar, reflexionar, elegir las palabras… Porque una conversación mantenida desde la serenidad casi siempre resulta mucho más eficaz que otra guiada por la impulsividad.

Las relaciones saludables se construyen conversando

No existen relaciones sin desacuerdos, ni en la pareja, ni en la familia, ni entre amigos, ni en el trabajo. La diferencia entre las relaciones que se fortalecen y las que terminan deteriorándose suele encontrarse en la manera de gestionar esas diferencias.

Cuando aprendemos a comunicar con respeto, escuchar con atención y expresar nuestras necesidades sin miedo, los conflictos dejan de ser una amenaza para convertirse en oportunidades de crecimiento.

Cinco claves para decir bien lo que queremos

Podemos entrenar nuestra comunicación con pequeños cambios en el día a día:

  • Habla desde lo que sientes, evitando culpabilizar al otro.
  • Escucha antes de responder, intentando comprender su punto de vista.
  • Aprende a decir «no» sin sentirte culpable cuando sea necesario.
  • Cuida el tono tanto como las palabras, porque ambos comunican.
  • No esperes a que el malestar se acumule para abordar una conversación importante.

Comunicar mejor es vivir mejor

La calidad de nuestras relaciones depende, en gran medida, de la calidad de nuestra comunicación. Saber expresar lo que sentimos, pedir ayuda cuando la necesitamos, establecer límites con respeto y escuchar de forma auténtica no solo mejora la convivencia, sino que también protege nuestra salud mental.

En el Centro de Psicología Álava Reyes creemos que la comunicación asertiva es una habilidad que puede aprenderse y entrenarse. No nacemos sabiendo gestionar conversaciones difíciles, pero sí podemos desarrollar los recursos necesarios para hacerlo cada vez mejor.

Porque, como recuerda María Jesús Álava Reyes en su entrevista, el verdadero arte no consiste únicamente en hablar, sino en saber decir bien lo que queremos, desde el respeto hacia los demás y también hacia nosotros mismos.

Y cuando aprendemos a hacerlo, nuestras relaciones se vuelven más auténticas, más sanas y mucho más enriquecedoras.

Situado en Madrid, somos uno de los Centros de Psicología más grandes de España formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos, Psiquiatras, Logopedas y Neuropsicólogos, que nos permite trabajar con todos los rangos de edad y tipos de terapia.

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