Vivir en Paz con las relaciones familiares (y III)


¿QUÉ PODEMOS HACER CUÁNDO SURGE UN CONFLICTO?


Los conflictos surgen muchas veces cuando hemos estado aguantando por miedo a los cambios,  cuando no aceptamos a la persona tal como es, cuando no nos quedamos con aquello que nos enriquece en la relación y seguimos pidiendo o exigiendo cambios que no llegarán.


No hay recetas mágicas, el conflicto va a surgir en un momento u otro pero no tenemos que vivirlo como algo negativo sino como una forma de aprendizaje. Ayudan las discusiones entendidas como intercambio de opiniones, con el objetivo de buscar soluciones o llegar a acuerdos,  no como forma de  lanzarnos cuchillos con las palabras. Tendremos que  desarrollar al máximo la negociación; no ceder siempre pero sí ser flexibles.




ERRORES QUE COMETEMOS CON FRECUENCIA:


  • Poner a algunos de los miembros familiares una etiqueta: dificulta que podamos tener una visión objetiva de la situación y hace que nos quitemos de toda responsabilidad.

  • Reaccionar en mal momento: si estamos muy alterados no estamos tranquilos emocionalmente y no podremos ser objetivos. Primero hay que alcanzar la serenidad para después poder razonar por qué el familiar se comporta de ésta manera, intentar comprenderlo, y generar ideas sobre qué podríamos hacer nosotros para estar mejor.

  • Depositar en la familia la responsabilidad de cubrir todas nuestras necesidades afectivas en lugar de buscarlas en otros contextos más apropiados como, por ejemplo, nuestro círculo de amistades .Depender en exceso, en lugar de potenciar nuestras propias fortalezas.