Podcast: Reacción psicológica ante una tragedia: claves emocionales tras el accidente de Adamuz

Podcast: Reacción psicológica ante una tragedia: claves emocionales tras el accidente de Adamuz

Reacción psicológica ante una tragedia: claves emocionales tras el accidente de Adamuz

La tragedia de Adamuz, en la que fallecieron 46 personas, ha conmocionado a toda la sociedad. Sin embargo, más allá del impacto del suceso, ha sido la reacción psicológica de las víctimas y sus familiares lo que ha generado una profunda reflexión colectiva.

En una entrevista reciente, María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, analizó en profundidad cómo estas familias han respondido ante el dolor más extremo con una serenidad, dignidad y humanidad que han descolocado muchas expectativas.

Desde la psicología clínica y la intervención en crisis, este caso ofrece claves fundamentales para comprender cómo afrontan las personas el duelo traumático, qué factores psicológicos actúan como sostén emocional y por qué el respeto a las creencias y valores de cada persona es esencial en el acompañamiento terapéutico.+

Podcast: Reacción psicológica ante una tragedia: claves emocionales tras el accidente de Adamuz

La reacción ante la tragedia: cuando la dignidad sustituye al odio

En situaciones de pérdida súbita y colectiva, es habitual que aparezcan emociones intensas como rabia, desesperación, culpa o necesidad urgente de encontrar responsables. Sin embargo, en el caso de Adamuz, la respuesta de las familias no ha seguido ese patrón predominante.

Según explica María Jesús Álava, no se han observado fracturas internas ni conductas agresivas, sino señales claras de:

  • Unidad familiar
  • Solidaridad entre afectados
  • Búsqueda de consuelo mutuo
  • Firmeza sin odio

Desde el punto de vista psicológico, esto indica una elevada capacidad de regulación emocional en un contexto de trauma agudo. No implica ausencia de dolor —la psicóloga habla de “pena infinita” e “inmenso desgarro”—, sino una gestión del sufrimiento basada en valores profundamente arraigados.

La dignidad en el dolor no significa negar la rabia, sino elegir conscientemente no dejar que el odio estructure el relato del duelo.

Factores psicológicos que sostienen a las víctimas en una tragedia

En la intervención psicológica con víctimas de catástrofes, uno de los primeros pasos consiste en identificar los factores de protección emocional. María Jesús Álava señala varios pilares fundamentales:

1. Núcleo familiar cohesionado

La cohesión familiar actúa como un regulador emocional colectivo. Cuando existe unión, comunicación y apoyo mutuo, el impacto traumático se amortigua. El dolor se comparte y, al compartirse, se hace más soportable.

2. Red de apoyo social auténtica

Las amistades que permanecen más allá de los primeros días constituyen un sostén clave. El acompañamiento continuado previene el aislamiento y reduce el riesgo de cronificación del duelo complicado.

3. Fortaleza interior y valores personales

Cada persona afronta el trauma desde su estructura psicológica previa: su resiliencia, su historia emocional y su sistema de valores. Estos elementos determinan la forma en que se procesa la pérdida.

4. Creencias y fe como anclaje emocional

Uno de los aspectos más relevantes destacados por la psicóloga es el papel de la fe. Cuando una persona posee una base religiosa sólida, puede encontrar en ella un punto de consuelo y significado que facilita la elaboración del duelo.

Álava advierte que despreciar este componente espiritual “nace de la ignorancia”. En psicología clínica, respetar las creencias del paciente es un principio ético fundamental. No se trata de compartirlas, sino de comprender que pueden ser un recurso psicológico de enorme valor.

Exigir la verdad sin renunciar al respeto

Otro elemento clave en la reacción de las familias ha sido su capacidad para conjugar firmeza y respeto. Desde la perspectiva psicológica, esto es especialmente relevante.

Las víctimas tienen derecho a:

  • Información veraz y precisa
  • Explicaciones claras
  • Asunción de responsabilidades

La incertidumbre prolongada aumenta la angustia. Como señaló una de las familiares en el funeral: “Es mejor saber que imaginar”. Desde la psicología del trauma, esta afirmación es precisa: la mente humana tolera mejor una verdad dolorosa que una incertidumbre indefinida que alimenta fantasías catastróficas.

Cuando no hay información, la imaginación amplifica el miedo.

Por eso, en procesos de duelo traumático, la transparencia informativa es una necesidad psicológica básica.

El discurso de Liliana: gratitud y fortaleza emocional

Uno de los momentos más conmovedores fue la intervención de Liliana, hija de una de las fallecidas. Su discurso se ha convertido en un ejemplo de equilibrio emocional en el dolor.

En él destacaron tres dimensiones psicológicas fundamentales:

Gratitud

La gratitud es un regulador emocional poderoso. No elimina el sufrimiento, pero permite ampliar el foco atencional hacia los apoyos recibidos. Numerosos estudios en psicología positiva demuestran que la gratitud favorece la resiliencia y reduce la intensidad de emociones negativas persistentes.

Humanización de las víctimas

Recordar que las 46 personas no eran cifras, sino “vagones llenos de vidas”, ayuda a procesar la pérdida desde la humanidad y no desde la estadística. Esto facilita un duelo más saludable.

Sensibilidad ante el sufrimiento

La frase pronunciada en el funeral resume una ética profunda del acompañamiento:
“Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Y si no puedes consolar, acompaña”.

Desde la psicología clínica, acompañar es una intervención en sí misma.

Qué nos enseña esta tragedia desde la psicología

El análisis realizado por María Jesús Álava nos deja aprendizajes relevantes para la sociedad:

  • El dolor no obliga al odio.
  • La fe y las creencias pueden ser un recurso psicológico legítimo.
  • La verdad reduce la angustia más que la incertidumbre.
  • La unidad familiar protege frente al trauma.
  • La gratitud fortalece incluso en circunstancias extremas.

En el Centro de Psicología Álava Reyes trabajamos diariamente con personas que atraviesan pérdidas, crisis vitales y situaciones de alto impacto emocional. Sabemos que no existen fórmulas mágicas para eliminar el dolor, pero sí herramientas para afrontarlo con dignidad, respeto y equilibrio.

Cuando el sufrimiento irrumpe de forma inesperada, el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia entre un duelo que se cronifica y un proceso de elaboración saludable.

La reacción de las familias de Adamuz no solo ha sido una lección de humanidad. También ha sido una demostración de que, incluso en las circunstancias más devastadoras, el ser humano puede elegir responder desde sus valores más profundos.

Y esa elección, desde el punto de vista psicológico, lo cambia todo.

FUENTE: OndaCero.es

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