¿Cómo cuidar nuestra salud emocional en un mundo de estrés, incertidumbre y sobreexigencia?
¿Cómo podemos cuidar nuestra salud emocional? ¿Qué papel tienen el estrés, la autoestima, los límites y nuestra forma de afrontar las dificultades? Para María Jesús Álava Reyes, psicóloga con más de 40 años de experiencia, una parte fundamental de la respuesta está en aprender a utilizar los recursos que nos ofrece la Psicología para vivir de una manera más equilibrada.
En una entrevista publicada en Yo Dona, María Jesús Álava Reyes reflexiona sobre algunos de los grandes retos de nuestro bienestar psicológico: la manipulación emocional, la fragilidad ante la frustración, el estrés laboral, la incertidumbre, la dificultad para vivir el presente y la necesidad de asumir un papel activo en nuestro propio bienestar.
Su mensaje de fondo es claro: no siempre podemos cambiar las circunstancias que nos rodean, pero sí podemos aprender a cambiar la manera en que las afrontamos.
La salud emocional también se entrena
Vivimos en una sociedad marcada por la rapidez, la exigencia y la incertidumbre, ante esta realidad, cuidar la salud mental no debería limitarse a intervenir cuando aparece un problema psicológico, también implica aprender recursos para afrontar las dificultades, gestionar nuestras emociones y desarrollar una mayor estabilidad emocional.
Para Álava Reyes, uno de los grandes déficits de nuestra educación es precisamente la falta de formación en inteligencia emocional: aprender a conocernos, ganar confianza, desactivar tensiones y comprender cómo funcionamos las personas. La salud emocional, por tanto, no es algo completamente ajeno a nosotros. Podemos trabajarla y desarrollar herramientas que nos permitan afrontar mejor las circunstancias de la vida.
Estrés: cuando nuestra mente se convierte en nuestro peor enemigo

El estrés puede aparecer cuando sentimos que las demandas que tenemos delante superan nuestros recursos para afrontarlas. En esas situaciones es frecuente que nuestra mente se adelante a los acontecimientos, exagere los problemas o se quede atrapada en pensamientos negativos, María Jesús Álava Reyes propone prestar atención a cómo nos hablamos internamente.
Un ejercicio sencillo consiste en observar qué pensamos cuando estamos muy mal y qué nos decimos cuando nos encontramos mejor. ¿Nos criticamos constantemente? ¿Anticipamos que todo va a salir mal? ¿Nos decimos que no seremos capaces? Tomar conciencia de ese diálogo interno permite empezar a modificarlo, esto no significa negar los problemas ni obligarnos a pensar siempre en positivo. Significa aprender a sustituir los pensamientos catastrofistas por alternativas más realistas y útiles.
Gestionar mejor el estrés comienza por ser conscientes de lo que está ocurriendo dentro de nosotros.
Aprender a poner límites para proteger nuestro bienestar
Otro de los aspectos destacados en la entrevista es la manipulación emocional. Las mentiras, la adulación o determinadas formas de presión pueden afectar profundamente a nuestra seguridad y autoestima.
Ante una persona que miente o manipula, Álava Reyes recomienda no quedarse únicamente con sus palabras, sino analizar sus hechos. También considera fundamental establecer límites claros y determinar qué comportamientos no estamos dispuestos a tolerar.
Poner límites no significa ser egoístas ni dejar de ayudar a los demás. Significa reconocer que nuestra disponibilidad, nuestra energía y nuestro bienestar también tienen un límite. En este sentido, una autoestima saludable resulta especialmente importante. Cuando una persona recupera la confianza y la seguridad en sí misma, dispone de más recursos para enfrentarse a quienes pueden estar dañando su bienestar emocional.
No podemos elegir todas las circunstancias, pero sí nuestra actitud
Uno de los mensajes centrales de María Jesús Álava Reyes es que debemos asumir responsabilidad sobre nuestro propio bienestar sin caer en la culpabilización. La vida puede plantearnos situaciones muy difíciles y, en muchas ocasiones, no podremos cambiar lo que está sucediendo. Sin embargo, podemos trabajar sobre nuestra actitud y nuestra manera de interpretar y afrontar aquello que nos ocurre.
Esto tampoco significa responsabilizar a una persona de todo lo que le sucede. Hay circunstancias objetivamente dolorosas que requieren apoyo, acompañamiento y, cuando es necesario, intervención psicológica, pero incluso en las situaciones más complejas podemos intentar que nuestra mente juegue a nuestro favor, por eso, una pregunta útil puede ser:
¿Qué puedo hacer yo, dentro de mis posibilidades, para afrontar mejor esta situación?
Cambiar esta pregunta puede ayudarnos a pasar de la impotencia a una posición más activa.
Vivir el presente: dejar de aplazar la vida
Otro de los grandes problemas que señala Álava Reyes es nuestra dificultad para vivir el presente. Podemos quedarnos atrapados en el pasado, dando vueltas a lo que hicimos, a lo que nos hicieron o a lo que habría sucedido si hubiéramos actuado de otra manera. También podemos vivir permanentemente anticipando el futuro: esperando a que llegue un momento en el que tengamos más tiempo, menos trabajo o menos preocupaciones, el problema es que ese momento puede no llegar nunca.
El pasado puede ser útil si somos capaces de extraer aprendizajes y aplicarlos al presente. Pero permanecer continuamente en él nos impide vivir lo que está sucediendo ahora, de la misma manera, planificar es necesario, pero vivir permanentemente en el futuro nos roba el tiempo que tenemos disponible hoy.
La invitación es sencilla, aunque no siempre fácil: prestar atención a lo que estamos haciendo y a las personas que tenemos delante.
El trabajo también influye en nuestra salud mental
El ámbito laboral ocupa una parte importante de nuestra vida y, por eso, también tiene un impacto directo sobre nuestro bienestar emocional. María Jesús nos advierte sobre la sobrecarga de las personas más comprometidas: quienes tienen dificultades para decir que no pueden terminar asumiendo cada vez más responsabilidades.
Aprender a establecer límites en el trabajo es, por tanto, una herramienta de autocuidado.
También resulta importante observar el entorno laboral y distinguir entre colaboración, abuso, liderazgo cercano o comportamientos que generan malestar. No siempre podemos cambiar nuestro puesto de trabajo o disponer de toda la autonomía que nos gustaría. Sin embargo, sí podemos intentar enfocarlo con una actitud más saludable, acercarnos a personas que aporten una buena actitud y poner límites a quienes se aprovechan de nuestra disponibilidad.
Porque el bienestar laboral no depende exclusivamente del salario. También está relacionado con la manera en que vivimos nuestro trabajo cada día.
Adolescentes: preparar para la vida, no evitar todas las dificultades
La entrevista también pone el foco en los adolescentes y en lo que Álava Reyes considera una creciente fragilidad ante la frustración y la incertidumbre: La sobreprotección puede impedir que niños y adolescentes desarrollen recursos para enfrentarse a las dificultades. Si eliminamos constantemente los obstáculos de su camino, tendrán menos oportunidades para aprender a resolver problemas, tolerar la frustración y desarrollar autonomía.
Educar también significa acompañar sin sobreproteger, permitir que los hijos se enfrenten progresivamente a dificultades adecuadas a su edad y enseñarles a pensar, cuestionar y tomar decisiones.
En este contexto, la relación con la tecnología y las redes sociales adquiere especial importancia. Los menores necesitan herramientas para enfrentarse críticamente a la información, la presión social y los contenidos que pueden encontrar en Internet.
¿Qué podemos hacer para cuidar nuestra salud emocional?
A partir de las reflexiones de María Jesús Álava Reyes, podemos resumir algunas claves prácticas:
- Observar nuestros pensamientos y emociones, especialmente en momentos de mayor malestar.
- Cuestionar los pensamientos catastrofistas y buscar alternativas más realistas.
- Aprender a poner límites cuando una relación o situación perjudica nuestro bienestar.
- Fortalecer nuestra autoestima y confianza personal.
- Aceptar aquello que no podemos cambiar y centrarnos en lo que sí está en nuestras manos.
- Aprender de las experiencias pasadas sin quedarnos atrapados en ellas.
- Vivir más el presente, evitando aplazar constantemente aquello que es importante para nosotros.
- Proteger nuestro bienestar en el ámbito laboral, especialmente cuando existe sobrecarga.
- Educar en autonomía y tolerancia a la frustración, especialmente durante la infancia y adolescencia.
- Pedir ayuda psicológica cuando nuestros recursos no son suficientes.
Cuidar nuestra mente es también aprender a vivir
La Psicología no puede eliminar todas las dificultades de nuestra vida. Tampoco puede garantizar que siempre nos sintamos bien, pero sí puede ayudarnos a comprendernos mejor, desarrollar recursos emocionales y afrontar de una manera más saludable aquello que nos sucede.
Como plantea María Jesús Álava Reyes en la entrevista, vivir de espaldas a la Psicología es, en cierto modo, vivir de espaldas a una parte esencial de nuestra propia vida.
En el Centro de Psicología Álava Reyes trabajamos para que las personas puedan comprender mejor lo que les ocurre, recuperar su equilibrio emocional y desarrollar herramientas que les permitan afrontar las dificultades con mayor seguridad y autonomía.
Si sientes que el estrés, la ansiedad, la inseguridad, los conflictos o una situación personal están afectando a tu bienestar, pedir ayuda psicológica puede ser un primer paso para empezar a recuperar el control de tu vida.