Cómo Ayudar a los Niños que Han Perdido a un Ser Querido: Claves Psicológicas para Acompañar el Duelo sin Agravar el Trauma
Las tragedias colectivas, como accidentes ferroviarios o catástrofes repentinas, dejan una huella profunda no solo en las víctimas directas, sino también en sus familias, en los equipos de rescate y, de forma especialmente delicada, en los niños que pierden a un ser querido. En estos casos, el dolor se mezcla con la confusión, el miedo y una sensación de indefensión que puede derivar en estrés postraumático si no se acompaña de forma adecuada.
La psicóloga María Jesús Álava Reyes, referente en psicología clínica y del duelo, abordó esta cuestión en La Brújula, con Rafa Latorre, subrayando una idea esencial: “Lo primero es escuchar y abrazar; no preguntar qué te pasó”. Esta afirmación resume uno de los principios básicos del acompañamiento psicológico tras una tragedia.
Qué es el estrés postraumático y por qué puede aparecer en niños
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) surge tras un acontecimiento extraordinariamente impactante, que desborda los recursos psicológicos habituales de la persona. No se trata de cualquier dificultad cotidiana, sino de experiencias que generan una ruptura brusca del sentimiento de seguridad.
En los niños, el estrés postraumático puede manifestarse de múltiples formas:
- Miedos intensos o regresiones evolutivas.
- Problemas de sueño o pesadillas.
- Irritabilidad, tristeza o apatía.
- Dificultad para concentrarse o jugar.
- Ansiedad ante separaciones o cambios.
Como explica María Jesús Álava Reyes, este impacto no afecta solo a quienes han vivido directamente la tragedia, sino también a su entorno cercano. La indefensión percibida puede generar miedos persistentes y fobias si no se interviene a tiempo.
El error más común: forzar el relato del suceso
Uno de los errores más frecuentes cuando queremos ayudar es hacer demasiadas preguntas, pedir detalles o intentar que el niño “explique lo que pasó”. Desde la psicología del trauma sabemos que revivir verbalmente el suceso sin estar preparado puede intensificar el dolor y fijar el trauma.
Por eso, la recomendación es clara:
- No preguntar insistentemente qué ocurrió.
- No forzar conversaciones sobre la tragedia.
- No exponer al menor a imágenes perturbadoras o a una sobreinformación constante.
Lo que los niños necesitan en un primer momento no son explicaciones complejas, sino presencia emocional, seguridad y afecto.
Escuchar, abrazar y sostener: la base del acompañamiento emocional
Acompañar el duelo infantil no consiste en tener respuestas perfectas, sino en estar disponibles emocionalmente. Escuchar sin juzgar, abrazar, mostrar calma y transmitir que el mundo sigue siendo un lugar seguro dentro de lo posible son gestos terapéuticos de enorme valor.
María Jesús Álava Reyes insiste en que mantener rutinas cotidianas —horarios, colegio, actividades habituales— actúa como una “terapia natural”. La rutina aporta estructura, previsibilidad y una sensación de continuidad que ayuda al cerebro a salir del estado de alarma.
Cómo comunicar una pérdida a un niño
Cuando un menor ha perdido a un familiar cercano, la forma de comunicar la noticia es clave. La recomendación profesional es que lo haga un adulto de referencia, con un tono sereno, afectuoso y honesto, adaptando el lenguaje a la edad del niño.
Es fundamental:
- Explicar qué ha ocurrido sin entrar en detalles traumáticos.
- Asegurarle que seguirá cuidado y acompañado.
- Anticipar qué va a pasar en su día a día inmediato.
El mayor miedo de muchos niños tras una pérdida es el abandono. Por eso, la claridad y la seguridad emocional son esenciales.
Adultos en duelo: cuidar para poder cuidar
En los adultos que han sufrido la pérdida, María Jesús Álava Reyes recomienda reducir la exposición mediática y el ruido externo, permitirse descansar y centrar la atención en los vínculos cercanos, especialmente en los hijos. El cuidado emocional de los adultos repercute directamente en el bienestar psicológico de los menores.
Si los síntomas de ansiedad, tristeza intensa o bloqueo se prolongan en el tiempo, es importante buscar ayuda profesional, combinando psicoterapia —especialmente la cognitivo-conductual— y, cuando sea necesario, apoyo farmacológico supervisado.
El miedo colectivo y la importancia de la información veraz
Tras accidentes de gran impacto social, es habitual que aparezca un miedo irracional a utilizar medios de transporte como el tren. La psicóloga subraya la importancia de normalizar la vida progresivamente y exigir información técnica rigurosa y veraz por parte de profesionales cualificados.
La comunicación en situaciones de crisis es un factor clave para restaurar la confianza y reducir la ansiedad colectiva. Como afirma María Jesús Álava Reyes: “La comunicación siempre es importante; en estos casos, resulta vital”.
Acompañar el duelo infantil desde la psicología
En el Centro de Psicología Álava Reyes trabajamos con niños, adolescentes y familias que han atravesado pérdidas traumáticas, ofreciendo un acompañamiento especializado que prioriza la seguridad emocional, el respeto a los tiempos de cada persona y la prevención de secuelas psicológicas a largo plazo.
Ayudar a un niño en duelo no significa eliminar su dolor, sino caminar a su lado, sin prisas, sin interrogatorios y con la certeza de que el afecto, la escucha y la intervención profesional adecuada pueden marcar una diferencia decisiva en su recuperación emocional.