¿Cómo podemos gestionar la incertidumbre?

¿Cómo podemos gestionar la incertidumbre?

¿Cómo podemos gestionar la incertidumbre?

El ser humano necesita saber que tiene cierta estabilidad para vivir tranquilo. En el momento que, por determinados intereses o causas naturales, este equilibrio se rompe, surgen temores que pueden ser tan desestabilizadores como manipulables.

El ser humano, por encima de otras necesidades básicas, quiere y exige certezas, seguridad y estabilidad en su vida. Sin decirlo, la mayoría deseamos con todas nuestras fuerzas disfrutar de un presente tranquilo y un futuro esperanzador. Pero, a veces, la acción de la naturaleza a través de terremotos, volcanes, inundaciones…. y también la mano del hombre, puede provocar situaciones dramáticas que rompen nuestro débil equilibrio. En este punto conviene reflexionar sobre un hecho incuestionable: resulta extraño, pero en todos nuestros años de formación nunca nos han enseñado a controlar nuestros temores, más bien al contrario, muchas veces, incluso desde pequeños, nos han provocado miedos innecesarios, que han hecho que, sin darnos cuenta, vivamos en un estado permanente de alerta.

¿Cómo podemos gestionar la incertidumbre?

La incertidumbre, como el miedo, son tan desestabilizadores como manipulables. Resultan tan potentes que nos podemos encontrar con algunas personas, o con determinados intereses que desde la sombra pueden tener la tentación de provocar en el hombre estas desapacibles sensaciones.

La persona que tiene miedo, espontáneo o inducido, presenta un estado de debilidad extrema. Por más que lo intenta no consigue controlar sus emociones y se vuelve muy vulnerable. Podemos tener muchas muestras en la esfera personal, familiar, social, profesional…

Cómo se genera la incertidumbre

Los miedos y la incertidumbre se pueden provocar, por ejemplo, a traves de:La educación que recibimos.

  • Determinadas informaciones interesadas.
  • Noticas y comentarios alarmistas.
  • Mentiras, falsedades y conductas que quieren generar tensión.


La labor que pueden desempeñar los medios de comunicación al respecto es muy importante. Pueden contribuir a desactivar el pánico (y con frecuencia lo hacen) o, por el contrario, y seguramente sin pretenderlo, pueden favorecer situaciones de inseguridad, incluso de terror.


¿A quién le favorece la incertidumbre?


Lo peligroso es que la incertidumbre puede ser muy positiva para determinados fines, puesto que puede haber ciertos lobbies y grupos de presión detrás de algunos acontecimientos significativos, pero tal vez crueles.

Desde la psicología sabemos que cuando una empresa quiere debilitar a otra (por ejemplo, porque es su competencia directa, porque obtienen mejores resultados, porque quieren comprarla y desean que valga menos, porque pretenden negociar con ventaja, porque tienen intereses para cerrarla…) un método infalible para conseguirlo es crear incertidumbre. De esta forma, se fomenta la inseguridad dentro y fuera de la organización. Sus trabajadores son los primeros afectados, pero también generan intranquilidad y recelo en los clientes, en los suministradores, en los acreedores, si los hubiera… En definitiva, utilizan la duda para provocar debilidad.

Cuando determinados intereses optan por crear una situación de incertidumbre como medio para conseguir sus fines, lo hacen desde la perspectiva de que las personas difícilmente somos capaces de mantenernos tranquilas, seguras y motivadas durante mucho tiempo, cuando pensamos que nuestro futuro no depende de nosotros. Tarde o temprano, los que buscan su beneficio esperan que nuestra inteligencia deje paso a nuestra debilidad, de forma que nuestras emociones se resientan y actuemos condicionados por la inseguridad que nos han provocado.

Si no queremos estar en manos de los demás, aprender a gestionar la incertidumbre es y será sin duda uno de nuestros grandes retos.

FUENTE: revista Osaca

Situado en Madrid, somos uno de los Centros de Psicología más grandes de España formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos, Psiquiatras, Logopedas y Neuropsicólogos, que nos permite trabajar con todos los rangos de edad y tipos de terapia.

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