Psicólogos expertos en ansiedad

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta emocional adaptativa (sana) de la especie humana ante una situación potencialmente peligrosa. Es un mecanismo psicofisiológico que prepara para la huida o la lucha generando reacciones de mayor tensión  muscular, aumento del bombeo de la sangre, más oxígeno, etc. in embargo, en la actualidad los factores de estrés han cambiado y lo que antes era una señal de peligro ahora puede aparecer ante situaciones aparentemente inofensivas (ansiedad patológica).

Cada vez que existe un peligro, el circuito de la ansiedad se dispara haciendo que reaccionemos de forma más eficaz para sobrevivir. Este mecanismo se convierte en un problema cuando se activa ante situaciones inocuas donde el riesgo para el individuo es muy bajo (subir en ascensor, avión, un pequeño insecto…) ante situaciones en que sí que hay algo en juego y hay que actuar de forma especial (un examen…) o situaciones problemáticas que creemos no se pueden resolver, ahora o en el futuro.

El término ansiedad incluye dos conceptos: el de miedo (como reacción de tensión ante un peligro o amenaza y sus consecuencias negativas que es desproporcionado al hecho real o supuesto) y el estado emocional de ansiedad (difuso, muy desagradable y con una causa difícil de identificar que acaba percibiéndose como incontrolable).

Se calcula que entre un 15% y un 20% de la población padece o padecerá, a lo largo de su vida, problemas relacionados con la ansiedad.

Principales síntomas de la ansiedad

Cognitivos

Preocupación, temor, inseguridad, pensamientos auto referenciales negativos, miedo, indecisión, temor a que otros se den cuenta de nuestras dificultades, miedo a perder el control, dispersión, sensación de amenaza o peligro, sensación de vacío, sospechas, dificultad para tomar decisiones, interpretaciones inadecuadas, rumiación…

Fisiológicos

Palpitaciones, taquicardias, opresión en el pecho, sudoración, tensión muscular, temblor, molestias estomacales, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultad al tragar, dolor de cabeza, mareo, náuseas, inestabilidad, tiritar, alteraciones del sueño, de la alimentación y de la respuesta sexual…

Motores

Conductas de evitación o escape, fumar, comer o beber en exceso, tartamudear, movimientos repetitivos o hiperactividad, llorar, quedarse bloqueado, estados de alerta o híper vigilancia, impulsividad, verborrea…

Clasificación de los trastornos de ansiedad

T.A.G. (Trastorno de Ansiedad Generalizada)

La ansiedad es crónica o de larga duración. La preocupación es no específica y cotidiana y, además, difícil de controlar. En muchas ocasiones se refiere a acontecimientos o actividades que tienen que ver con el desempeño laboral o académico. No provoca crisis incapacitantes y los síntomas se interpretan como rasgos de la personalidad lo que genera que se cronifiquen.

La ansiedad aparece en forma de ataques breves de intenso miedo con una gran cantidad de síntomas de ansiedad. El sujeto nota una serie de manifestaciones fisiológicas que no hacen más que confirmar sus peores pronósticos acerca de posibles desgracias. En estas condiciones se hace cualquier cosa que reduzca la crisis. La aparición es inesperada o bien anticipada, por temor a volver a sufrir los síntomas.

Cuando aparece la agorafobia, se evitan aquellas situaciones que podrían provocar una crisis de pánico donde el sujeto encuentre dificultad en conseguir ayuda o escapar de la situación. Así, se van reduciendo los lugares de tal forma que el único donde la persona afectada se siente segura es en su casa.

Se identifica por la aparición de pensamientos angustiosos y repetición de conductas rituales generadas como modo de neutralización  de la ansiedad que generan las obsesiones.

Los pensamientos obsesivos pueden tener contenidos diferentes como la agresión (infringirla o padecerla) o pérdida de control, negligencia, honradez, religión, accidentes, enfermedades, contaminación, sexualidad.

Las compulsiones son conductas repetitivas o actos mentales que la persona se siente impulsada a realizar para evitar el malestar y que no están conectados de forma realista con lo que se intenta evitar.

Tras una experiencia, un testimonio o una confrontación de un acontecimiento o una situación vivida extrema que entrañe una amenaza a su integridad física. La respuesta a esa situación debe ser de miedo intenso, indefensión o terror. La ansiedad se manifiesta con híper vigilancia, flashbacks, evitación de lugares, personas o cosas, ira, ansiedad y síntomas depresivos, es decir, recuerdos invasivos, síntomas de evitación y falta de sensibilidad o hiperactividad fisiológica.

Se producen por algún estímulo o situación específica que lleva a anticipar consecuencias negativas y que ante su presencia genera mucha sintomatología ansiosa. Cuando la fobia es social, el individuo cree que va a ser humillado o evaluado negativamente ante los demás, temiendo actuar de forma embarazosa ante determinadas situaciones sociales.

Sobre todo cuando el niño se enfrenta a nuevas experiencias que exceden a su control.

Se produce un nivel intenso y poco apropiado de ansiedad al separase de una persona o lugar.

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